Anécdota de WEBSTER, exactitud quirúrgica de las palabras

Noah Webster

Noah Webster

Noah Webster, el autor del Diccionario Webster (yo tenía el mío, un día se me olvidó en el jardín y llovió :(), decía que no le interesaba la elegancia de la expresión al hablar, si no la exactitud casi quirúrgica de las palabras.

Un día, su esposa lo descubrió abrazando a la cocinera y le dijo:

-¡Vaya Señor Webster! ¡Estoy sorprendida!

A lo que el le respondió: “No querida, el sorprendido soy yo… Tú estas asombrada.”

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