La Mente-mono

Monito del experimento psicológico de W. Köhler (1887-1967)

Monito del experimento psicológico de W. Köhler (1887-1967)

¿Si alguien viviera con un mono de verdad, qué haría?

Después de haberlo admirado, de haber jugado con él, después haber intentado comunicarse con él, tendría que disciplinarse.

Lo enjaularíamos, o lo entrenaríamos. No importa cuanto lo aprobemos en su estado natural, o cuanto nos arrepintamos de intentar engrillar a la naturaleza, a la larga, forzados a vivir con él, emplearíamos algo de disciplina. De lo contrario nuestras propias vidas llegarían a ser intolerables.

Siendo esto así, es extraño que tan pocas personas hayan tratado disciplinar sus mentes-mono. La mente no es menos maleable que el propio animal. Ambos pueden ser educados. Quizás la razón sea que nos incomodamos cuando somos concientes de nuestras mentes. Preferimos ser inconscientes de ellas. […]

El entrenamiento es simple. No la deje agitarse, prohíba sus búsquedas infructuosas, hágala concentrarse. Es más fácil decirlo que hacerlo, usted dirá, pero decirlo es hacerlo. Dígale simplemente que pare. […] y en el minuto que usted se relaja, ahí va otra vez. Arrástrela de regreso […] No le permita que vague sin parar. Péguela a algo.

Imagine una jaula y no le permita salir. Cuando se salga, tire de ella. Tan a menudo como salga y vague, hágale regresar. Esto sucederá muchas veces, y usted mismo llegará a estar muy cansado. Hacer volver la mente-mono es, de hecho, una buena receta para ponerse a dormir. Pero si no deseamos pasar nuestras vidas durmiendo, debemos encontrar una manera de controlar la mente sin dormirnos.

[…] Póngala a trabajar, hágala pensar verdaderamente. Dele un problema (un acertijo, un enigma) o simplemente hágala contar.

Crecerá más tranquila, más astuta. Mientras usted se concentra en ella, tomará el mismo tema de su concentración y construirá una historia o una probabilidad en él.

Concéntrese en la jaula. Así, no puede escaparse hasta que usted abra la puerta al relajarse […] puesto que una vida de intensa concentración es apenas más digna de vivir que una vida de interés a la deriva y transitorio.

Si usted persiste descubrirá que la mente llega a ser dócil. Finalmente, vendrá cuando la llame y se sentará con usted […] la mente-mono finalmente llegará a ser conciente de sí misma, habrá despertado. Y despertar su mente es el primer paso hacia despertarse a si mismo.

El camino a una mente se extiende adelante.

Del libro Zen Inklings, de Donald Richie.

Compartido por Carmen Zamora <Krmen1711>

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