Ópera “Moctezuma” de Vivaldi

border= Vivaldi se inspiró en la historia de un mundo que no conocía.

Uno de los más prestigiosos expertos mundiales en música barroca, el estadounidense Alan Curtis, presenta una grabación de “Moctezuma”, una ópera de Vivaldi que estuvo perdida durante más de 250 años.

Disfruta la primera parte de ésta ópera:

Continúa disfrutando las siguientes partes en youtube

La Historia de la ópera: Sentado ante un clavecín cubierto de partituras y papeles, Antonio Vivaldi suspiró, se pasó la mano por el pelo rojizo ya bastante entrecano, se secó la frente empapada e hizo una pausa.

Venecia
Eterna Venecia, cuyos canales de ensueño le inspiraban ahora lejanas tierras que no había pisado, ni pisaría nunca

Miró luego a lo lejos por la ventana abierta y sonrió al contemplar su eterna Venecia, cuyos canales de ensueño le inspiraban ahora lejanas tierras que no había pisado, ni pisaría nunca.

De repente se lanzó a componer de nuevo y las melodías brotaron infinitas de su manantial perenne, y a medida que emergían, las acompañaba, vociferando, recreando diálogos de personajes imaginarios, entrelazados en conflictos de guerra y amor allende la ‘Perla del Adriático’, en tierras inhóspitas de otro continente: el Nuevo Mundo.

No cabía duda, Vivaldi había sido poseído, pero no por un demonio sino por el espíritu de un dios que no era el suyo.

Era Moctezuma, el último monarca de los aztecas, que se le presentaba heroico, digno, en el preciso instante en que caía de la gloria y que le seducía justamente por el trágico esplendor de su reino de oro de Tenochtitlán.

Magnífica ciudad Tenochtitlán, rodeada de agua, canales y barcas como su Venecia, y que al igual que ‘La Serenissima’ en tantas ocasiones, era ahora apetecida por fuerzas invasoras.

Imagino así al gran maestro del barroco cuando en 1733, a la respetable edad de 55 años, inició la composición de una de las noventa y tantas óperas que dijo concebir.

Magnífica ciudad Tenochtitlán, rodeada de agua, canales y barcas como su Venecia, y también ahora apetecida por fuerzas invasoras

Con esta se apartaba de la costumbre de la época: la de buscar inspiración en leyendas mitológicas de la antigüedad o en monarcas y personajes de la historia europea.

Es cierto que en la ópera se habían abierto campo desde no hacía mucho temas exóticos, venidos de otras latitudes y culturas, especialmente en el género cómico.

El propio Vivaldi ubicaría una de sus óperas en la China, tema cercano a los venecianos por aquello del viajero Marco Polo, y de igual modo no fue extraño encontrar contemporáneos barrocos imaginando historias en el Medio Oriente.

Con todo, la verdad es que el Nuevo Mundo sirvió muy poco de inspiración para los compositores europeos de ópera.

El meticuloso proyecto de edición y reconstrucción encabezado por Curtis incluye a intérpretes como Vito Priante, Marijana Mijanovic y Maite Beaumont.

Desde que reapareciera en 2002 -en archivos que estuvieron a punto de ser destruidos al terminar la II Guerra Mundial- la pieza se ha presentado en escenarios de Europa y América, lo que ahora se complementa con la salida al mercado de la grabación de Curtis para el sello Archiv Produktion.

Juan Carlos Jaramillo, especialista en música de la BBC, comenta sobre esta curiosa novedad, todo un acontecimiento en el mundo de la música clásica.

¿Por qué tenemos ahora, pues, esta primera grabación del Moctezuma del ‘Cura Rojo’, ópera que se creía perdida? ¿Cuál fue la verdadera razón detrás de su creación?

¿Por qué tenemos ahora, pues, esta primera grabación del Moctezuma del ‘Cura Rojo’, ópera que se creía perdida? ¿Cuál fue la verdadera razón detrás de su creación?

Venecia-Berlín-Kiev

Hay que entender, primero, que resulta una verdadera coincidencia del destino el que la partitura haya llegado siquiera a nuestros días.

Antonio Vivaldi

Vivaldi ya había visitado en su imaginación mundos desconocidos para crear óperas.

Desde siempre se supo de su existencia. Es más, el libreto o guión usado por Vivaldi nunca se extravió, y estuvo al alcance de todos.

Por cierto, fue a partir de aquel texto que a comienzos de los años ’90, Jean-Claude Malgoire, el experto francés de música antigua, elaboró una aproximación al Moctezuma original, pero adaptándole música de Vivaldi arrancada de otras óperas, un experimento que si alguna vez tuvo valor, resulta hoy irrelevante.

En fin, en cuanto a la suerte de la partitura original de este Moctezuma, todo indica que, poco después de la muerte del compositor, fue a parar inexplicablemente a una biblioteca de Berlín, Alemania.

Allí languideció, como languideció el interés por Vivaldi, salvo el generado por algunos contemporáneos alemanes incluyendo a Bach, hasta entrado el siglo XX.

Pero al terminar la II Guerra Mundial, dicha biblioteca cayó en poder soviético y su contenido fue a parar a Kiev, la capital de Ucrania.

No fue sino hasta 2002, cuando se tuvo por fin acceso riguroso a esta antigua colección berlinesa, que musicólogos prestaron atención a unos folios cuya portada ofrecía la siguiente inscripción de puño y letra de un copista dieciochesco italiano: “La poesía de esta ópera es del Ill(ustrísimo) Giusti, la música de D. Ant. Vivaldi.”

Ciudades gemelas

Aparece aquí, como entrando a escena, la figura del poeta Luigi ó Girolamo Giusti, pieza clave para entender de dónde le vino la inspiración a Vivaldi para escribir su Moctezuma.

Cuadro que muestra la entrada a Tenochtitlán.

Se sabía que Vivaldi había sido conquistado por esa conquista pero no dónde estaba el libreto.

Hombre culto e inquieto, Giusti pertenecía a los círculos literarios e intelectuales de la aristocracia veneciana.

Fue él quien, basándose en un tal de Solís, cronista español de la conquista de México, concibió la trágica historia del último emperador azteca como materia perfecta para llevar a la ópera.

Me gustaría pensar, con el corazón en la mano, que “Moctezuma” fue un éxito y que dejó perplejas a las audiencias venecianas del teatro de Sant’Angelo, donde se estrenó el 14 de noviembre de 1733.

Sabemos, cuando menos, que la producción, en su afán por lograr la empatía inmediata del público, no escatimó esfuerzos a la hora de resaltar aquellas curiosas similitudes geográficas, políticas y hasta económicas que compartían Venecia y Tenochtitlán como esplendorosas ciudades-estados surgidas del agua.

En realidad poco se sabe si “Moctezuma” triunfó o no, aunque se estima que la ópera no gozó de muchas presentaciones.

Tampoco se sabe, por otra parte, si medió el encargo de algún bolsillo noble o de alguna otra fuente de financiación que hubiese dado apoyo a las iniciativas de Giusti.

Curtis, el conquistador

Alan Curtis (foto cortes�a Deutsche Grammophon/Archiv Produktion)

Alan Curtis encabezó un meticuloso proyecto de edición y reconstrucción de las partituras.

La versión que ahora comento, lanzada en estreno mundial, corre por cuenta del veterano musicólogo Alan Curtis, al frente de su grupo italiano de instrumentos antiguos, ‘Il Complesso Barrocco’.

La nueva grabación es casi totalidad del manuscrito original, al que se la han sumado algunas páginas sueltas que desde antiguo se sabía pertenecían a esta ópera perdida.

Llegó intacto hasta nuestros días todo el Acto II y partes sustanciales de los otros dos restantes.

La reconstrucción de algunos de los recitativos faltantes, a partir de manuscritos del propio compositor, le fue encomendada a Alessandro Ciccolini, autoridad en Vivaldi, instigador del proyecto de recuperación de los folios de Kiev, y -por si lo anterior fuera poco- primer violín de la agrupación de Curtis en este estuche de estreno.

Puede tratarse del debut en disco de esta ópera vivaldiana, gran logro en sí mismo y con mayor razón luego de las razones apuntadas.

La nueva grabación es casi totalidad del manuscrito original, al que se la han sumado algunas páginas sueltas que desde antiguo se sabía pertenecían a esta ópera perdida.

Sin embargo, espero que quizás otros músicos nos regalen en el futuro otra versión de esta partitura que, por lo demás, ofrece todos los rasgos característicos del compositor barroco, su frescura y vitalidad.

Podría brillar bastante más, se me antoja, si contase con voces más contrastantes y mejor pulidas, y con una dirección más presente y dinámica.

Moctezuma con final feliz

He enfatizado hasta ahora el carácter trágico de Moctezuma, derrotado tanto en la ópera como en la realidad por las tropas españolas al mando de Hernán Cortés, quien aparece aquí, sin embargo, con el nombre de Fernando.

“Quizás otros músicos nos regalen en el futuro otra versión de esta partitura”.

Vivaldi y Giusti -algo que respeta Curtis a plenitud en esta grabación- no ofrecen una versión moralista de los sucesos sangrientos en Tenochtitlán.

Ambos personajes aparecen en su dimensión humana, colección de defectos y virtudes, que seguramente hace plena justicia a sus respectivas memorias.

Pero nuestros amigos venecianos tenían preparada una sorpresa: para no romper con la convención de la ópera seria del barroco, se apartaron por completo de los hechos históricos y produjeron un lieto fine, un final feliz, que no dejara decepcionara al público.

Luego de aclarar “malentendidos” y “situaciones comprometedoras” que sirven de tejido a todo lo largo de tres actos, Moctezuma y Cortés hacen las paces antes de que éste último viaje de regreso a su patria cargado de gloria.

Además sellan su amistad con un acto simbólico que los atará por siempre: el azteca ofrece a su hija Teutile en matrimonio, quien toma así por esposo a Ramiro, hermano del conquistador español y noble caballero llamado a gobernar en adelante las nuevas tierras en nombre de la Corona.

Desde el despuntar de la ópera, ambos han sido amantes y han luchado por la reconciliación entre sus pueblos, la misma que al bajar el telón por fin personifican.

Con vigencia

Pese a aquel giro sorprendente, como de telenovela latinoamericana, Curtis, como le dijo a la BBC, enfatiza que este Moctezuma de Vivaldi y Giusti tiene tanta vigencia hoy como en el día de su estreno.

“Cualquier parecido con la situación mundial contemporánea -apunta- es pura coincidencia”.

E insiste el director estadounidense: se trata al fin y al cabo de lo que sucede cuando una civilización invade a otra con pretextos forzados, en aquel caso la evangelización y eventual salvación de salvajes, y la somete a sangre y fuego puesto que quiere cambiarla hasta en lo más profundo de su esencia.

BBC Mundo

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